¿ Cómo ayudar a nuestros niños y niñas en el proceso de control de esfínteres ?

Proceso de control de esfínteres   -Autor desconocido-

Si podemos pensar que el control de esfínteres es un proceso difícil, ambivalente, desprolijo y cultural, también sabremos entender que este cambio esté lleno de idas y vueltas, y que puede resultar extraño en un comienzo. El bebé viene conociendo el mundo de determinada manera y de golpe se enfrenta con la obligación de esperar, retener, hacer sus necesidades en un lugar especial, aceptar que hay normas que cumplir para poder ingresar al mundo de la cultura y ser aceptado. Esto nos permitirá estar alertas y a la vez relajarnos para poder mirar y ayudar a nuestro hijo a que lo logre.
Mirar significa, mirarlo a él en particular, cómo está, qué hace, qué no hace, qué espero de él, cómo se siente, y a partir de allí seguramente habrá recursos para contenerlo, conociéndolo, aprendiendo con su aprender a tolerar los devenires de su aprendizaje de control.

Primero que todo, es necesario aclarar que el control de esfínteres no se aprende, se adquiere cuando el niño está maduro para ello. Caminar, hablar, comer, son funciones que se adquieren, cuando los niños están lo suficientemente maduros. Son adquisiciones paulatinas, lentas, que llevan mucho tiempo.
Aunque la estimulación puede influir en algunos niños, lo cierto es que todos intentarán caminar alrededor del año, comer alrededor de los 6 meses, y controlar esfínteres entre los 2 1/2 y 3 años. No hay ningún apuro, puesto que la edad para comenzar a hacer todas estas cosas, no tiene relación alguna con el desempeño posterior en la vida adulta, y a nadie le van a preguntar en la universidad, a qué edad aprendió a caminar. Los adultos deberíamos preguntarnos qué nos pasa que estamos tan apurados por conseguir logros en nuestros hijos.

Al haber fijado como "normal" la edad de 2 años para el control de esfínteres, nos hemos creado un problema y sobre todo, se lo hemos creado a nuestros hijos.
Bien entrada la segunda mitad del segundo año de vida (o sea, después del año y medio), algunos bebés pueden empezar a darse cuenta cuando tienen sucio el pañal, e incluso llegar a saber cuando “están haciendo”. Este es un lento proceso que puede llevar incluso 2 años más, desembocando en el control de esfínteres. Es frecuente escuchar a las mamás excusando a sus hijos que se hicieron, diciendo "estaba tan entretenido jugando, que se olvidó", o preguntando millones de veces antes de salir de cada lugar, si quieren hacer pis, o limitando la ingesta de líquidos a la noche para que aguante sin mojar la cama. Cuando el control de esfínteres está adquirido, estas escenas son infrecuentes. A los adultos y a los niños mayores no nos ocurren estas cosas.

Esperar a que llegue el verano. Aprovechar el verano para quitar los pañales es conveniente por algunos motivos, como por ejemplo, evitar resfríos en los niños. Pero de esta forma intentamos esta adquisición con niños de 2 años, 2 años y medio, 3 años y dejamos de respetar el proceso evolutivo en que se encuentran. Quizás el mito del verano nos haya sido heredado de la época de los pañales de tela, ya hoy en día, con los desechables, con lavadoras automáticas, no hay motivo alguno para apurar los procesos evolutivos de nuestros hijos. Algunos podrán controlar temporalmente esfínteres, cuando todos estamos de vacaciones, y tienen a mamá todo el día consigo, pero al comenzar las clases, las exigencias, las separaciones, vuelven a "retroceder", dejando en claro que aún no pueden ocuparse de controlar esfínteres en situaciones donde están frágiles emocionalmente.

¿Qué nos pasa a nosotros?

Los adultos no hablamos entre nosotros de pipí y caca. La etapa de adquisición del control de esfínteres de nuestros hijos, nos enfrenta con muchas cosas que quizás nos cuesta ver: el placer de los niños al poder decidir casi por primera vez, si retienen su pipí o su caca, y hacerlo donde y cuando lo desean; la delimitación de una zona de autonomía, de la cual quedamos excluidos. Es un espacio de poder, donde son ellos quienes deciden y les causa placer estrenar esta capacidad de hacerlo por sí mismos. Nos cambia radicalmente de lugar: aquí no podemos ordenar, ni forzar, ni apurar las cosas. Cada uno lo hace cuando quiere.

 

De día y de noche.

El control nocturno merece un capítulo aparte. Aunque un niño controle esfínteres durante el día, pueden pasar aún muchos meses más hasta poder hacerlo por la noche. Usualmente se dice que luego de varias noches con el pañal seco, el bebé está listo para dormir sin él.

 

 

A la hora de pensar en esto, es importante tener en cuenta que:

**El niño debe estar de acuerdo y saber exactamente qué está ocurriendo, qué se espera de él: "como hace varias noches que no mojas el pañal, ¿te gustaría probar dormir sin él? Te pondré un plástico debajo de la sábana para que no te preocupes si te haces pis, y probaremos. Si no quieres, probamos más adelante".

**Como todo proceso, el control de esfínteres no es algo lineal, sino que habrá muchos avances y retrocesos. Esto es parte de lo esperable, y lo más importante es que nuestros hijos sepan que los acompañamos en este proceso y lo esperaremos todo lo que haga falta.

**En cualquier orden de la vida, el reforzamiento positivo es beneficioso ("qué bien lo hiciste, estoy orgullosa de ti", "casi llegamos al baño esta vez, la próxima será mejor aún"). Bajo ningún concepto es aceptable que retemos al niño, que lo humillemos, que lo ridiculicemos o comparemos con otros amigos o hermanos que ya han logrado el control de esfínteres. Recordemos que no hay nada que él pueda hacer para controlar.

No depende de que se acuerde, de que esté atento, ni de nada de eso. Se debe estar maduro para eso, y humillarlos o pretender acelerar el proceso es tan ridículo e infructuoso como gritarle a una oruga pretendiendo que se convierta en mariposa.

Dobles mensajes

Una pregunta muy frecuente en las mamás que consultan, es que temen darle un doble mensaje a su hijo si le vuelven a poner el pañal una vez que se lo han quitado. Siempre se puede volver atrás. Los papás consultan atemorizados porque su hijo se ha vuelto "regresivo". No se puede hablar de regresión en un niño de 2 ó 3 años, porque no se puede “volver” a un lugar del que nunca se ha salido.

Otra preocupación muy común es la de los mensajes contradictorios. Damos tantos mensajes contradictorios a nuestros hijos todo el tiempo, que en el peor de los casos, este sería uno más. Pero no lo es. El único mensaje debiera ser "Te acompaño, y si ayer pudiste estar sin pañal y hoy lo necesitas, te lo pondré". Los chicos tienen cosas mucho más interesantes que hacer a esta edad, antes que estar todo el día preocupados en sus pipís y cacas.

Muchos papás se angustian porque sus hijos han vuelto a necesitar el pañal, señalándolo incluso como una enfermedad, cuando en realidad, indagando, invariablemente son chicos a quienes se les ha "sacado el pañal" demasiado pronto, y nunca han adquirido verdaderamente el control de esfínteres. En estos casos, sin importar la edad de quien consulta, la solución pasa por volver a usar el pañal, por el tiempo que sea necesario, sin vivirlo como algo humillante, como un retroceso o como un castigo, sino simplemente entendiendo que esta función debe terminar de adquirirse, y como adultos, acompañaremos todo el tiempo que haga falta.

Algo comenzará a cambiar cuando dejemos de decir "le saqué el pecho, le saqué el pañal, lo saqué de nuestra habitación", y podamos tener la paciencia suficiente como para esperar a que sean ellos quienes nos indiquen el camino a seguir.

El control de esfínteres es…

  • El resultado de un proceso que tiene idas y vueltas, no es lineal y admite, desprolijidades, como todo aprendizaje nuevo que intentamos.
  • Un paso de suma importancia en el desarrollo mental, emocional y social del niño ya que es la primera vez que el niño decide hacerse cargo de controlar un pedazo tan importante de su vida: la primera vez en que el niño toma la decisión de no dejar libre curso a la satisfacción de sus necesidades.
  • Hacerse cargo de la incomodidad de la tensión que significa controlar
  • Asimilar la ley de los adultos para integrarse al mundo e ingresar a su cultura. O sea, aceptar que hay reglas básicas y conductas que como papá y mamá esperamos de él o ella.
  • Darse cuenta de sus necesidades, querer y ser capaz de controlar sus esfínteres hasta que encuentre el lugar conveniente e indicado.
  • Un proceso que da la oportunidad de mirar al niño y a la niña y revisar el vínculo familiar hasta el momento.
  • Crecer…

El control de esfínteres no es…

  • Sólo mantener seco el pañal.
  • Una carrera contra el tiempo.
  • El mero aprendizaje de un hábito mecánico.
  • Algo, que se logra solo por ser entrenado o educado.
  • Una actividad que se logra de una vez y para siempre
  • Poner expectativas desmedidas sobre ellos, ni compararlos con otros niños.
  • Una decisión exclusiva del adulto o del niño.

¿Qué necesita un niño para lograr el control de esfínteres?

  • Tener cierta madurez que le permita esta adquisición
  • Que sean respetadas sus iniciativas.
  • Confiar en sus capacidades.
  • Respetar los ritmos propios de desarrollo.
  • Sentirse "sostenidos" y "contenidos" por redes de seguridad afectiva con relaciones estables, continuas, cálidas.
  • Acompañarlo en el desarrollo del sentimiento de eficacia y autoestima que lo alientan a:
  • La exploración de sus propias capacidades
  • La apropiación de las reglas de comportamiento y costumbres de la sociedad en la que se cría, se educa y crece.
  • La apropiación del sistema de valores de su familia y de su comunidad
  • Ingresar al sistema de límites y prohibiciones.
  • Ser acompañados con empatía comprensiva en sus esfuerzos.
  • Respetar la iniciativa de asumir la responsabilidad que los posicione cada vez más satisfactoriamente frente a lo esperado por los adultos
  • Tener conciencia de sí, utilizando el YO y el MIO.
  • Poseer lenguaje comunicacional. (poder ser entendido)
  • Tener noción de su esquema corporal básico. (brazos, piernas cabeza panza, cola, etc.)
  • Reconocer las nociones de arriba, abajo, adentro afuera, delante detrás.
  • Tener experiencias de primeras elecciones (ropa, juguetes)
  • Tener experiencia de algunas despedidas previas (chupete, mamadera, cuna con barrotes)
  • Poseer destrezas motrices que le permitan agacharse, girar, subir, bajar, saltar.
  • Tener habilidad para subirse y bajarse el pantalón, calzoncillo o bombacha solito o solita.

Diferentes etapas que atraviesan los chicos en su proceso de aprendizaje del control de esfínteres

  1. Hacen pis y caca en el pañal, sin mostrar ningún interés respecto al tema.
  2. Avisan que se hicieron luego de que están sucios.
  3. Avisan mientras están evacuando sus esfínteres.
  4. Registran la necesidad fisiológica de hacer pipí y caca y pueden avisar antes.
  5. Tienen ganas, avisan y llegan al baño sin que se les escape. Pueden esperar.

 

Algunos datos para tener en cuenta

  • Por lo general comienzan a controlar primero de día y luego de noche.
  • Por lo general se controla primero la orina y luego las heces.
  • Existe "el shock de la primera vez", entre la primera vez que deposita su pis y/o su caca en la pelela o inodoro, y las siguientes, pueden pasar entre 1 semana o varios meses.
  • El 90% de los niños controla esfínteres entre los 2 y 3 años sin necesidad de ser entrenados.
  • El control definitivo se da aproximadamente a los 6 años.
  • Ante cualquier situación especial es esperable que se den retrocesos.

 

 

No hay comentarios.

Agregar comentario

Debe ser Conectado para agregar comentarios.